Orden en la sala

Es lo que pronuncian los Jueces cuando la situación lo requiere. EL HOSPITAL DE LA SANTA CREU I SANT PAU, parece requerir ahora una orden semejante.

Es quizás el más antiguo del mundo (1401) que se ha mantenido constantemente vivo hasta hoy (2013).

Las adaptaciones históricas expresadas en sus distintas arquitecturas, gótico, modernista y funcional adaptado a las exigencias tecnológicas actuales, reflejan también la evolución de sus funciones, acoger a quien no acoge nadie, luchar, sin medios demasiado científicos, lo que se va sabiendo de la  medicina para asistir a las personas pobres en salud y en bienes materiales, los enfermos. Y hoy, actuar de observatorio y faro en un mundo globalizado que se acelera. Observatorio para detectar todo avance que pueda ser útil a sus pacientes y faro para difundir todo conocimiento propio útil a los demás.  Recibir y dar, sin demora, para que una sociedad responsable y consciente de sus derechos, quiere para vivir mejor y más. Esto lo hacen los profesionales que deben ser asistidos por administraciones bajo el imperativo de aquellos derechos.

El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau es un auténtico símbolo de Catalunya.

Inspira esta COLUMNA la entrevista radiofónica reciente del SR. XAVIER POMÉS como Presidente del Patronato del Hospital. Son palabras aterradoras argumentando, como posible, el fin del Hospital (Gestió Hospital Sant Pau – Xavier Pomés).

Ahora la cuestión esencial es: por más de 600 años la ciudadanía de Catalunya ha provisto libremente de recursos que por más de 550 se han usado con la única finalidad posible: mantener el Hospital para dar salud a los pobres. Últimamente el Gobierno de la Generalitat ha provisto de obras y mantenimiento con dinero también público pero procedente de los impuestos y para atender una obligación genuinamente suya utilizando un dinero pre-pagado por los cotizantes al Sistema de Seguridad Social en un impuesto finalista. Aparece una nueva administración de lo asistencial: los actores electos dentro de un Sistema democrático.

Pero el Hospital dispone de un Patrimonio que  se maneja desde Instancias Superiores, el Patronato y algunas otras delegaciones instrumentales.  Este Patrimonio solo puede ser usado para otro fin, siempre dentro de la salud (investigación y otras derivas modernas), si las necesidades asistenciales del Hospital están cubiertas.  La motivación de quienes aportaron estos recursos va desde la Caridad Cristiana a la simple Solidaridad que es otra forma de expresar lo mismo.  La Generalitat de Catalunya, correctamente, ha asumido estos últimos años la gestión para satisfacer los derechos de los usuarios y todo lo que pase en el hospital no es desligable de esa responsabilidad. Si entre lo administrado por  la Generalitat y el coste real hay alguna diferencia, seria expresión de la pobreza moderna ante la necesidad asistencial y aquella Caridad y Solidaridad debieran aplicarse prioritariamente a esto en el grado que corresponda, que en el Medioevo era del 100%. Claro que esta sería una pobreza inducida, si previamente no se hubieran hecho todos los esfuerzos para administrar bien el pre-pago de los usuarios que, en “ultima ratio”, coincide, qué, además en ellos está el poder. ¿Estamos ante una “paradoja”?

¿Qué epifenómeno  filosófico, social o de conducta, está ocurriendo que nuestros hombres, en este y otros ejemplos de la vida pública, dan constantes muestras de no saber: quienes  son (Comentarios a una viñeta… / La Política), donde están, por qué  están, a qué sirven,  entender las raíces de su entorno (historia),  los matices de la  ética y los valores, etc.?

Por esto, todo ello encaja en el sentido de “reflexión” que queremos dar a LA COLUMNA.

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Sobre nosotros

Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale)... saber más')

Publicado en: La Columna
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