Manuel Arán

4 de Junio de 2008. Hoy es un día triste. Lo es para mí y lo es para miles de personas. Para mí porque la estrecha relación construida desde la infancia y mantenida siempre, llegó a un punto en que los límites personales desaparecen y las adhesiones se funden en un único propósito.

Hablo de MANUEL ARAN TORRES, (MANOLO, MANEL), profesionalmente un hombre de Leyes, humanamente una persona cuyos ojos, hoy cerrados, estuvieron siempre abiertos en mirada atenta para acudir militante a cuantos retos la salud era protagonista principal.
Que un médico se dedique a la salud del prójimo, es natural. Pero que lo hagan aquellos a los que los médicos, un tanto despectivamente, llamamos legos en Medicina, merecen la admiración de todos.

Es precisamente debido a la dedicación de esos “legos”, actuando desde el seno de la sociedad civil, que la salud y el bienestar llegan a todos.

Un día, le pedí a MANUEL ARAN que acudiese a fundar el HOSPITAL GENERAL DE CATALUNYA. No se lo hizo repetir y se adhirió al grupo presidido por LEONCI DOMENECH, otro Gigante en estas lides.

Le pedimos liderar otro esfuerzo dirigido a la salud de la gente, la MUTUA GENERAL DE CATALUNYA, i de nuevo acudió aceptando presidirla y consiguiendo convertirla en un éxito social.

Últimamente le pedí unirse a GLOBAL CONTENTS, en “su salud en línea”, y lo hizo encantado.

Un día me extenderé sobre el sentido social de aquellos a quienes llamo GIGANTES.

Hoy estas palabras no son más que un urgente “flash”.

He dicho que también es un día triste para miles. Aquellos, anónimos receptores de los beneficios propiciados por MANUEL ARAN, en su lucha por la salud de los demás. Un anonimato tan querido por el y a quien ahora, en una despedida de presencia eterna, quiero dedicar unas pocas palabras y una canción.

Las palabras son de SAN JUAN DE LA CRUZ, de un libro que me regaló hace poco:

Son unas palabras inspiradas en el diálogo entre Dios y Moisés en el Sinaí:

Es tanto el gozo de ver vuestro ser y belleza que mi alma no lo puede soportar y ha de morir contemplándoos, ya que vuestra visión y amor me mata.

La canción es de LEONARD COHEN:

Se llama: “No hay cura para el amor“. Escuchémosla, con la unción mística que emana, pero dejadme subrayar algunas de sus palabras:

Te he querido durante mucho tiempo. Se que este es un amor real.
No hay cura para el amor. Todas las naves espaciales suben al cielo, los libros sagrados permanecen del todo abiertos, los doctores trabajan día y noche. Pero no hay brebaje, ni droga, no hay nada lo bastante puro para curar el amor. No necesito que me perdones por quererte tanto. Está escrito en las Escrituras. Con sangre. He llegado a oír a los Ángeles proclamarlo desde el cielo. No hay cura para el amor.

Por Carles Soler Durall. El amigo de Manolo.

Sobre nosotros

Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale)... saber más')

Publicado en: Personalidades

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