La Marihuana

La Marihuana

Ella, la de la foto, es Susan Greenfield, nacida el 10 de Octubre de 1950. Tanto por su aspecto, como por su manera de vestir y de comportarse socialmente, siempre participando en debates, series de TV, sus “telegenic looks”, etc., es la antítesis de lo que se podría suponer que es: una profesora anticuada.
Susan es especialista en sinapsis, es decir, en lo que pasa en el espacio de conexión interneuronal. En este espacio, tienen lugar los fenómenos químicos y eléctricos que configuran, entre otros, la conducta y la psicología humanas. Actúan en él los neurotransmisores, los receptores que captan impulsos o información química, los inhibidores de estas relaciones y un mundo más de tecnicismos.
A Susan, todo el mundo científico la considera una autoridad máxima indiscutible en su materia, tanto que dirige el primer centro de investigación en el Reino Unido, la Royal Institution of Great Britain. La cámara de los Lores la nombró entre los 15 científicos que iban a realizar una revisión exhaustiva sobre las drogodependencias y, concretamente, la marihuana.

Susan Greenfield nos habla de ciencia, de verdades indiscutibles por mucho que todo un mundo de incompetentes le digan al reticente cuando se trata de fumar un porro, con una sonrisa burlona: “uno no hace daño”. Hay todo un mundo poderoso de intereses, y esto sí que es una globalización perversa, contra la cual no hemos visto nunca a ningún antiglobalizador decir ni una palabra, que cuida de que se promocione y universalice la marihuana. Le dedican inversiones gigantescas (procedentes de otras drogas más duras) con la finalidad de enganchar con el “cuento” de la soft drug, droga blanda, y movilizan cielo y tierra para hacerla simpática, se cuidan de que hagan apología del pot intelectuales de pacotilla, financian redes alrededor de las escuelas, marketing refinado, el poderoso mundo de la música pop, grandes intérpretes a su servicio, etc. Con el acuerdo de ciertos políticos que, al ver unas posibles papeletas electorales buscan sobrevivir gracias al fomento de la degradación de los electores.

Pero, escuchemos a Susan con atención:

El 22 de Julio de 2002, Susan dice en el Time Magazine:


“Estoy convencida de que los fumadores de marihuana, (pot smokers) están literalmente destruyendo sus cerebros (blowing their minds).”

También dice:


“Estamos empezando a vivir una cultura de las drogas en la que, en lugar de tener una vida plena e interesante, la gente busca olvidar el stress de la vida por vías químicas.”


“La aproximación a la lucha antidroga sobre la base del slogan tan repetido del ¡DI NO! no funcionará nunca. Pero la juventud es sorprendentemente receptiva a las verdades desnudas, duras y reales.”

De una entrevista con Christine Whitehouse del Time Magazine:

P. ¿Cómo puede la marihuana destruir la mente?
R. Las drogas interfieren en el delicado equilibrio e interacciones de los impulsos eléctricos entre células, desequilibrando el cerebro ya sea estimulando un exceso de producción de sustancias químicas o impidiendo que los neurotransmisores lleguen a los receptores vitales. La razón de que la marihuana sea tan potente es que crea su propio receptor en el cerebro. Cuanto mas fumas menos sensible se vuelve el receptor.

P. ¿Cómo afecta esto a la conducta de las personas que fuman pote?
R. La investigación demuestra, sin ninguna duda, que la droga lleva al deterioro de la memoria y de la coordinación. Estos efectos pueden convertirse en perdurables e irreversibles. Hay una firme evidencia de que la marihuana puede disparar la esquizofrenia. Además se suma un síndrome de desmotivación, una incapacidad de fijación en nada que no sea el próximo porro.

P. Así pues ¿la marihuana es adictiva?
R. Eso depende de cómo definimos el concepto de adicción. Los usuarios de cannabis tienen que tomar cada vez cantidades mayores del producto para conseguir los efectos deseados. Estudios serios y responsables demuestran que el 10% de usuarios no pueden dejar el hábito aunque quieran.

P. ¿Usted ha fumado alguna vez marihuana?

R. Para una estudiante de Oxford en los años 70 era difícil de evitar. La respuesta pues es que sí, la probé, pero no la inhalé.

 

Para completar la información, he seleccionado a C. HEATHER ASHTON, Profesora Emérita de Psicofarmacología de la universidad de Newcastle upon Tyne. Su artículo “Farmacología y efectos del cannabis: un breve resumen” publicado en The British Journal of Psychiatry, (2001) 178: 101-106.

Estos son los temas seleccionados:

  • Los componentes y la planta
  • Las fuentes
  • El uso, farmacocinética y farmacodinámica de los cannabinoides
  • Efectos psicológicos
  • Efectos sistémicos
  • Uso terapéutico
  • Sinonimia

1. Los componentes y la planta

El cannabis contiene más de 400 componentes incluidos más de 60 cannabinoides.
El agente psicoactivo más potente es el tetrahidrocannabinol (THC).
Se obtiene por síntesis. El Nabilone y otros sintéticos se utilizan con finalidades terapéuticas y de investigación.
Los componentes no cannabinoides de la planta son parecidos a los que encontramos en el tabaco, excepto la nicotina.
Botánicamente la planta es conocida como Cannabis sativa sativa y Cannabis sativa indica, con gran variedad de especies.
El contenido del THC depende de muchos factores: el origen, el cultivo, etc.
La fibra resistente de la planta tiene numerosos usos textiles: cuerdas, sacos, suelas, etc.
La flor y, en menor cantidad, las hojas, el tallo y las semillas contienen el agente psicoactivo. La preparación de la flor (marijuana) y los extractos de la resina (hashish) se consumen en cigarrillos, por inhalación y por ingestión oral.

2. Las fuentes

En los últimos 30 años, los nuevos métodos de cultivo han aumentado enormemente la potencia de los productos del cannabis debido a la agricultura hidropónica, las técnicas de cultivo de la planta, etc. Actualmente, el fumador que utiliza potentes sub-especies (skunkweed, netherweed, etc.) está expuesto a dosis de THC mucho mayores que antes. En los sesenta, la dosis utilizada era de unos 5-25 mg. de THC, ahora son 150 mg. y, si se combina con aceite de hashish, llega hasta los 300 mg.
Los efectos están relacionados con la dosis, por lo tanto nos enfrentamos a una nueva patología que deja obsoleto lo que conocíamos de los riesgos y las consecuencias del uso de la marijuana.
Con excepción de la intravenosa, que no es posible a causa de la baja disolución en agua, puede ofrecerse de muchas formas además de las indicadas más arriba y del más popular porro (cigarrillo de marijuana), en galletas, bebida como extracto, en infusiones salinas, etc.
El cannabis procede de todas partes en relación inversa con la severidad de las leyes que la regulan y directa con los resultados económicos de otras explotaciones agrícolas. Incluso se puede cultivar en casa.
También se consume en todas partes.

3. El uso, la farmacocinética y la farmacodinámica de los cannabinoides.

El uso del cannabis ha aumentado tremendamente en los últimos años. Para mencionar sólo a Gran Bretaña, el 60% de los estudiantes universitarios han tenido alguna experiencia con él, y el 20% lo consumen una vez a la semana.
La experiencia empieza en edad temprana, entre el 30 y el 40% de los adolescentes de 15-16 años lo han probado.
La frecuencia también varía, desde la utilización de forma ocasional, cada fin de semana hasta los grandes fumadores de 15 o más porros al día (cientos de mg. de THC al día).

El 50% del THC procedente de un porro de hierba se absorbe a través de los pulmones y alcanza el cerebro en segundos o minutos. Otras formas de tomarlo tardan más tiempo.
Como el THC es soluble en la grasa se acumula en los tejidos grasos. Para liberarse de él se necesitan unos 7 días y para eliminarlo completamente, 30 días.
Las dosis repetidas provocan un flujo de substancia liberada continuamente que alcanza el cerebro, en las áreas del neocórtex, límbica, sensorial y motora.
Los cannabinoides ejercen su efecto interactuando con los receptores endógenos específicos.
De la misma forma que vemos en los opiáceos.
Actúan como neuromoduladores. El THC aumenta la liberación de la dopamina del núcleo accumbens y del córtex pre-frontal. Como la heroína, la cocaína, las anfetaminas y la nicotina. De ahí sus propiedades potenciadoras y su uso recreacional.

 

4. Efectos psicológicos

El cannabis afecta a casi todos los sistemas del cuerpo. Combina muchas propiedades del alcohol, de los tranquilizantes, de los opiáceos y de los alucinógenos; es ansiolítico, sedativo, psicodélico y estimula el apetito. Además, su baja toxicidad aguda y el hecho de que no se ha hablado nunca de muertes relacionadas con su uso, dan a los cannabinoides la falsa imagen de una “droga blanda”. Seamos sistemáticos:

Efecto en el humor

Efecto euforizante. Se puede inducir con dosis tan bajas como 2.5 mg. en un cigarrillo de hierba (porro). Aparece en pocos minutos y dura un par de horas o más. Consiste en, aparte de una sensación de intoxicación, disminución de la ansiedad, del estado de alerta, de la depresión y de la tensión, y en un aumento de la sociabilidad cuando se toma con los amigos. El aspecto negativo: reacciones de disforia, ansiedad severa y pánico, paranoia y psicosis. Evidentemente, esto está relacionado con la dosis y es más frecuente en los usuarios ingenuos, sujetos ansiosos e individuos psicológicamente vulnerables. Johns ha descrito las reacciones psiquiátricas como agravantes o precipitantes de la esquizofrenia.

Efecto en la percepción

Los colores pueden parecer más brillantes, la música más vívida, las emociones más conmovedoras y significativas. La percepción espacial queda distorsionada y la percepción del tiempo afectada, o sea que el tiempo pasa más rápidamente que en la realidad. En altas dosis puede llegarse a la alucinación.

Efectos en la cognición y en la psicomotricidad

Aumento del tiempo de reacción, falta de coordinación motora, defectos en la memoria a corto plazo y afectación en las tareas complejas que requieren que la atención recaiga sobre varias cosas a la vez.

Capacidad de conducir y pilotar

Una consecuencia normal de lo que se ha explicado.
Aumenta el riesgo de accidentes que se magnifica con altas dosis de alcohol.
Ausencia de las facultades de la conciencia en los pilotos después de 24 horas de haberlo tomado con los correspondientes riesgos.
Muchos conductores con un test de alcoholemia negativo, darían positivo si les hicieran un test de cannabinoides y se averiguaría la causa real de muchos accidentes.

Efectos a largo plazo

En los usuarios crónicos el daño cerebral, capacidad de síntesis, etc. dura incluso años después de dejar de usarla. No queda claro sin embargo si existe una afectación cognitiva permanente en personas que lo han tomado durante mucho tiempo sin otras drogas que puedan enmascarar los efectos.

Tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia

Una dosis oral diaria de 180 mg de THC mantenida durante 11-21 días es suficiente para producir un síndrome de abstinencia definido como: desasosiego, insomnio, ansiedad, aumento de la agresividad, anorexia, temblores y dependencia (falta de autonomía).
El usuario tiende a aumentar la dosis para alcanzar los mismos efectos, debido a la tolerancia progresiva.

5. Efectos sistémicos

Cardiovascular

Taquicardia (hasta más de 160 pulsaciones por minuto), vasodilatación y enrojecimiento de la conjuntiva (característico), hipotensión postural con desmayos. Todo ello aumenta el riesgo en enfermedades cardíacas preexistentes y puede, incluso, conducir a la muerte.

Sistema respiratorio

Los alquitranes fruto de la combustión del cannabis contienen más substancias carcinógenas que el tabaco. El pot se fuma sin filtro, se hace durar más y tiene una temperatura más alta que el tabaco. Así pues: bronquitis, enfisema y cáncer de pulmón. Según Benson y Bentley, 3 ó 4 cigarrillos a día producen los mismos efectos en el sistema bronquiolar que 20 cigarrillos de tabaco. (Bronquitis aguda y crónica).

Otros

Efectos inmunosupresores y endocrinos. Riesgos en la reproducción para la madre y el hijo, aunque se ha sugerido seriamente que todo esto debe ser más profundamente investigado.

6. Uso terapéutico

Es un tema difícil de tratar aquí, ya que depende de las leyes de cada país y de la capacidad de los médicos de asumir una evidencia basada en la práctica. Sin embargo aquí están las pistas:

  • El Nabilone (un análogo sintético) o el dronabinol (Marinol), extraido de la planta, comparten el mismo principio activo (?-9 THC-?9) y se utilizan, bajo prescripción, en pacientes con náuseas o vómitos resultantes de la quimioterapia para el cáncer y que no responden a otros medicamentos. También usados medicamente en otras indicaciones, dolor, la agitación en la E. de Alzheimer, etc.
  • En la historia de la Medicina, antiguamente, la planta se utilizaba para tratar el dolor, el asma, para ayudar a dormir, etc., especialmente en el siglo diecinueve, y principalmente se recetaba en forma de tintura de administración oral.

Ni la comunidad científica ni los legisladores han definido puntos permanentes sobre la cuestión.

7. Sinonimia

En una sola fuente (Urban Dictionary) y un solo idioma (Inglés) de un solo País (USA) se pueden encontrar más de 50 sinónimos. Ninguno de ellos, por ejemplo, el más popular en España: maría.
Los traficantes y la policía antivicio son los únicos que se supone que las conocen todas en cada país.

Sobre nosotros

Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale)... saber más')

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