El hospital. Tercera parte

MÁS SOBRE EL EQUILIBRIO PRESUPUESTARIO DE LOS HOSPITALES PÚBLICOS Y EL IMPACTO DE TECNOLOGÍAS AVANZADAS.

Más sobre el equilibrio presupuestario de los hospitales públicos. En realidad, antes de llegar al co-pago, es decir al pago complementario sobre lo ya cotizado, por el usuario individual, de unas cantidades que entre todos los usuarios consigan el equilibrio presupuestario de una asistencia de calidad, las Administraciones debieran concentrar atención sobre los siguientes tres aspectos:

  1. Control del gasto. Evitar o suprimir todo lo superfluo, personas y estructuras no relacionadas directamente con la asistencia. Conocer e imputar a quien corresponda los costos de la enseñanza e investigación. No sea que se le pida al hospital que ejecute actividades nobilísimas pero diferenciadas que se deriven al co-pago. Hay unos gastos que, la Administración no puede controlar, porque es la Industria la que marca el precio de servicios, equipos y materiales imprescindibles si hay que mantener la calidad a la que ningún médico renunciaría al ser vital para los pacientes. Este gasto es progresivamente ascendente. A veces se opta por lo más simple y de aparente menor desgaste político, por ejemplo los precios farmacéuticos. (Ver Industria Farmacéutica)
  2. Control sobre la eficacia, eficiencia y efectividad y su equilibrio. Esto exige autoridad compartida y consentida y no todas las direcciones disponen de ella. La tendencia actual para conseguir una Europa competitiva es ligar la retribución a la productividad. Atención a esto que es muy delicado en asistencia médica. Con frecuencia, eficacia (cantidad) y eficiencia (rendimiento) chocan frontalmente con la efectividad (resultados) que, lo hemos dicho, es el objetivo de la asistencia médica y de enfermería.
  3. La satisfacción del personal. Que no se abuse del compromiso. Esto más que un ahorro puede suponer un gasto compensado de sobras en la economía del conjunto.

Que no resulte que el co-pago sea una alarma y molestia para todos y no resuelva el problema. De acometerlo, como último recurso, que sea valiente en la medida en que pueda serlo al incidir sobre una sociedad coyunturalmente empobrecida.
Y que no resulte tampoco que el chivo expiatorio sea siempre el mismo: el paciente

Si se va a INFORMACIÓN DETALLADA de esta misma web y se clica sobre “Mis Reflexiones sobre la Sanidad Española Hoy” se encuentra la alusión a los artículos de la serie y en el segundo, sobre ECONOMIA, se amplían algunos conceptos de ortodoxia hospitalaria que pueden servir.
En realidad todo Director de hospital sabe esto y sería prolijo y fuera de lugar explicar ahora qué le impide implementarlo.

  • A un nivel superior. Y siguiendo con la economía. Se habla y es cierto, del abuso de solicitud de prestaciones que sobrecargan las consultas y las urgencias de los hospitales. Atención a esto, nadie habla del % de aparentes presencias innecesarias que no lo son y que permiten descubrir verdaderas urgencias que según como se trate el tema no se descubrirían. Las llamadas clínicas de 24 horas son la solución y aparte de su instauración temporal en el Hospital General de Catalunya, no hemos visto que nadie más lo haya afrontado.
  • Atención también a quien forma el “catálogo de prestaciones”, es decir, qué atiende y qué no atiende la Seguridad Social. Éste es el nudo gordiano que quita el sueño a todos los Ministros de Sanidad desde Romay. Desde un despacho de economista no se puede hacer este catálogo. En la lista habría unos miles de enfermedades, pero resulta que no hay enfermedades sin enfermos. Sólo el médico ante su paciente puede determinar la prestación que éste necesita i no con una instantánea, sino con un vídeo extendido en el tiempo. Ésta es la Medicina de calidad que tenemos y que queremos seguir teniendo.
  • Otro tema no comentado pero que ante situaciones de restricciones económicas, son una tentación para la Administración, es plantearse repercutir parte de los costos sobre aquellos pacientes cuyas enfermedades son consecuencia de conductas personales de riesgo o de no seguir las recomendaciones médicas. Solo el abuso de alcohol, costó al sistema de salud americano en 1988, 85,8 billones americanos de dólares y la obesidad 27. Si valorásemos los costos de todas la enfermedades con origen en estilos de vida, conductas, no seguimiento de consejos médicos y de normas de prevención, etc., no sería extraño que superaran más de la mitad de los costos de todo el sistema sanitario. La tentación está servida. No nos podemos extender pero sí aconsejar el estudio de los trabajos del Markula Center for applied Ethics de la Universidad de Santa Clara, California, y en especial los trabajos de CLAIRE ANDRE, MANUEL VELASQUEZ Y TIM MAZUR y otros. Se encuentran en: http://scu.edu .
  • Un último comentario sobre economía es:
    1. 1. El hombre de la calle y el ilustrado saben que una acción sanitaria correcta a medio y largo plazo producen una población sana, productiva y feliz que aumenta la expectación media de vida de calidad y permiten alargar el tiempo laboral útil deseado, redundando en la riqueza del país.
    2. 2. Pero el político-economista además sabe que el corto plazo quema y arriesga el largo y el medio. Aparentemente un callejón sin salida. La tesorería obliga y la Administración dispone de sobrados técnicos ilustrados. Casi todas las medidas requieren tiempos superiores a la urgencia de la necesidad y la mayor parte se pueden aplicar con medidas de administración internas, discreta y progresivamente aplicadas. Estas medidas, algunas ya señaladas, no son para el Twitter. El gran reto del político en estos casos es saber distinguir entre transparencia positiva y alarma social nefasta. Casi nada!
  • Últimamente los desvelos de la Joint Commission americana, se centran en alertar sobre errores y negligencias de todo tipo en los hospitales, que aumentan con la progresiva tecnificación y con la reducción de las plantillas. Solo lo señalamos para seguimiento y para no olvidar aplicárnoslo también a nosotros. Una sugerencia para los responsables de ese área: envien un Email a : departmentofcommunications@jointcommission.org y soliciten información periódica.
  • Cuando la tecnología invade la profesión médica.
    En la imagen siguiente, como aparece en la revista Wired de Noviembre de 2010, tenemos al neurocirujano MICHEL LIM, director del Metastatic Tumor Center del Johns Hopkins, en plena intervención quirúrgica.

El Dr. Lim lleva bata blanca pero podría ir en chandal o vestido informal. Nada en su entorno requiere ambiente estéril. Es distinto para el paciente sobre el que está operando en la sala de al lado o a kilómetros de distancia. El entorno de alta tecnología informa de lo que esta pasando en el cerebro del paciente y emite órdenes en consecuencia. Todo con gran precisión, sin una gota de sangre, a partir de un mapa tridimensional del cerebro y guiando el instrumental quirúrgico después de evaluar si el próximo paso afectaría un vaso o un área funcional intocable para desviarse oportunamente en las profundidades de un tejido que el neurocirujano no vería jamás a priori. El paciente está posicionado para que un robot pueda cumplir las órdenes y vehiculizar la información (back information). Dejando correr la imaginación no cuesta pensar que, a su vez, el Dr. Lim pueda llegar a ser substituido por otro robot inteligente.
Bromas aparte, en la medida en que esto lo sea, en el futuro la Medicina, ya sea “in solo” o con el soporte Hospital, será completamente distinta de la de hoy en un progreso imparable que afectará a todo. Incluido el diseño, en que Consultores, Arquitectos e Ingenieros ya pueden ir pensando en la más absoluta flexibilidad ya que el proyecto funcional también cambiará varias veces en la vida del hospital.

Mediante los protocolos TCP/IP y la robotización, se rompe la sagrada unidad de espacio entre médico y paciente.

También, la practica “in solo” adquirirá gran relevancia ya que mediante kids, los avances en instrumentación “point of care”, la telemedicina, la farmacología y la videoconferencia, una gran parte de lo que hoy requiere hospitalización podrá hacerse, con garantías, a miles de kilómetros de distancia. Es la universalización de la Medicina de calidad. No importa que ni yo que lo escribo, ni los visitantes de la web que lo leen lo vean. Nuestros nietos casi seguro que sí. Ahora mismo ya se puede ver en el Johns Hopkins.

  • Los médicos de un hospital u hospitales con proyectos comunes, debieran estar interconectados mediante su pertenencia a redes sociales de naturaleza semántica especialmente diseñadas para la potenciación de sus conocimientos, complementadas con mecanismos de pregunta-respuesta rápidos tipo QUORA.
  • Es preocupante observar que, con frecuencia, científicos encerrados en sus laboratorios, trabajan en proyectos de alcance clínico desligados de la clínica y del ser humano mismo. No porque sus descubrimientos no sean buenos y bienvenidos ni se deshumanicen, sino por la intuición de algo que no puedo explicar. Los avances llevan a investigar en aspectos cada vez más pequeños a nivel molecular o intramolecular y el hombre se va alejando y con él su cuidador principal, el médico clínico.

Esta es mi última reflexión en este ciclo fácil sobre el Hospital y la Sanidad.

Encarecida y humildemente recomiendo a cuantos pueden configurar el Sistema Sanitario en su conjunto, leer los cuatro artículos de aparición mensual que siguen sobre “El Pleno Uso de Recursos y Derechos. Hacia una Asistencia Sanitaria Integrada”. Si alguien se atreve en su aplicación casi todo adquiriría transparencia y concienciación positiva, algo así como las “balanzas fiscales individuales” del sufrido paciente-elector.

 

Carles Soler-Durall, M.D., Dr. P.H. Yale.

Sobre nosotros

Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale)... saber más')

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