El hospital. Primera parte

El hospital. Primera parte

Principios

Siempre hay un momento en que el Hospital entra en nuestras vidas. Entonces se produce una fuerte interacción: nosotros como un todo vs. el hospital como globalidad, por una parte y cada uno de los componentes de nuestro yo y nuestro cuerpo vs. cada uno de los componentes físicos y humanos del hospital.

Un gran juego de interacciones y el resultado emocional sintético de esas interacciones, resumiendo, podría ser:

  • Confianza
  • Miedo
  • Satisfacción
  • Recelo
  • Agradecimiento a quienes lo pusieron a nuestra disposición: Caridad, Justicia Social o Negocio, reconociendo en todos una motivación de bien.
  • Lo contrario de lo inmediato anterior.
  • El surgir de un deseo de acción correctora o participativa.

En los 14 artículos precedentes se pormenorizan detalles que refuerzan o matizan esos 7 atributos emocionales. En un artículo aparte de la serie: “Reflexiones sobre el Hospital, su función en la formación de médicos” en INFORMACIÓN DETALLADA de esta misma web, se expresa claramente mi posición personal sobre el tema de la educación en cierto modo complementario de los anteriores. .No los repetiré pero sí abundaré en unas Bases y una Instrumentación que, sin olvidar nada de lo histórico y, dada la velocidad de los acontecimientos, nos obligarán a adentrarnos en el futuro; ese futuro no por más incierto menos eludible.
Hace años, más de 50, IGNASI ARAGÓ MITJANS, en Barcelona, substituyó el lema real, en carreteras, caminos y calles, de HOSPITAL SILENCIO , que quería decir: no hagan ruido, no molesten a los enfermos, por el virtual: ESTUDIOS SOBRE HOSPITALES, que sin perjuicio de respetar el silencio, usaba el doble sentido. Se acababa de operar un cambio. Ya nunca más callaríamos sobre los hospitales, queríamos que se hablara de ellos, en los foros médicos, en la calle y en todas partes, su funcionamiento, su actividad, su servicio, su calidad. Llegamos a crear un Premio para el periodista que hablara sobre los hospitales, luego una serie de cuatro Congresos sobre hospitales. Precisamente, en uno de ellos, que publicaremos a continuación de esta serie, se definió al “usuario” como eje central en que confluyen derechos y recursos y la transparencia de uso y balance económico. ¿Cómo coordinar y hacer visibles ambos aspectos?
ARAGÓ fue y sigue siendo, un gran agitador/promotor del mundo del hospital. En mi caso particular tuvo un papel decisivo en mi orientación profesional.

Bases

No son tanto para desarrollar aquí, que como recordatorio.

El hospital tiene que estar situado, dimensionado y diseñado en lo arquitectónico, funcional y organizativo en relación con la población que tiene que servir sin olvidar las isócronas. Los países con “CERTIFICATE OF NEED”, predeterminan con gran lujo de detalles en que consiste el CERTIFICTE. Ello obliga a una serie de reflexiones previas:

  • Su encaje en una distribución geográfica de servicios y su interrelación: REGIONALIZACIÓN.
  • La determinación de sus OBJETIVOS como parte de sus ESTATUTOS y el COMPROMISO de llevarlos a cabo.
  • Sus PRESUPUESTOS, de creación y de mantenimiento. Es decir su VIABILIDAD.

Esto, claro está, referido a los hospitales públicos actuales que se sostienen con los impuestos.

Los otros hospitales, los existentes antes de que el Estado asumiera su papel hospitalario, se debían en España, a la Caridad Cristiana, las Fundaciones Benéficas, Iniciativas de Próceres, Asociaciones tipo altruista y las Entidades Locales (Diputaciones y Ayuntamientos). Sin olvidar las iniciativas individuales de Profesionales de la medicina. Estas Titularidades siguen existiendo y es bueno, muy bueno, que esto sea así para evitar que nadie los patrimonialice y que nadie trate de usarlos como instrumento no sanitario. En España pues, ocurre como en todo el mundo llamado occidental.
En ACCESIBILIDAD, hemos tratado de explicar por qué la responsabilidad de la asistencia no va ligada a la titularidad o no debe ir.

Todos los hospitales, en cada momento, han asumido su papel. Por su significación social quiero destacar tres:

  • El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, el Hospital de la Caridad, quizás el de más presencia histórica, desde 1401 hasta hoy. Primero gótico, luego disperso y modernista de la mano de Doménech i Muntaner, 1902. Ahora, 2011, concentrado, moderno y funcional.
    Ha ido acogiendo las significaciones médicas de cada época: en el gótico, Gimbernat crea anatomía; en el modernista, las grandes Escuelas. Por no citar más que una, la de Gallart con una gastroenterología que cambió su concepción en España y que siguieron actualizándo Pinós y Vilardell.
    El Hospital se rige, como prevé la Bula Pontificia de 1401, por la llamada Muy Ilustre Administración (MIA), compuesta por dos Canónigos designados por el Cabildo Catedralicio y dos Hombres Buenos de la Ciudad nombrados por el Consejo de Ciento, hoy Ayuntamiento de la Ciudad de Barcelona. En su penúltima fase (1966): a impulso del CANÓNIGO DESPUJOL Y DE LOS HOMBRES BUENOS DE LA CIUDAD, DOMÉNECH Y BELTRÁN FLÓREZ.
    Fruto de aquel impulso: Transferencia de la gestión a un Director General; la primera Unidad Coronária de España con García Moll; el primer Servicio de Urgencias moderno y eficaz con calidad, las 24 horas del día, Artigas y sus colaboradores; la concentración de Laboratorios efectivos, Salazar, Galindo y Viñas; la integración de la Psiquiatría, Fuster; una Escuela de Enfermeras, Adela Simón y su director Gonzalo Lloveras, ajustada a las necesidades cambiantes de los pacientes; un departamento de Farmacología Clínica con Sergio Erill; la Farmacia Clinica Hospitalaria, Bonal; la Biblioteca, el Instituto de Biologia Molecular; el Instituo de Ciencias de la Educación con Paco Noy; el Archivo Histórico con Larrucea, etc. etc. y su transformación en Universitario de la mano de Villar Palasí, recogiendo el espíritu anterior a 1936, y la concepción de una nueva arquitectura para el hospital que finalmente se ha plasmado. Un último acontecimiento (Noviembre de 2010): alojar, en sus antiguos pabellones modernistas, la Universidad de la ONU.
    Y hoy, en su última fase, con la estabilidad del compromiso político concertante, sin perder nada de lo conseguido sigue siendo referente en Cardiología, Hematología, Neurología.
    Pero la significación social es el Sistema de Gobierno, maridaje perfecto entre la Iglesia y la Sociedad Civil. He de recordar que el hospital por más de 600 años vivió de la Caridad, hasta que los últimos gobiernos democráticos asumen su responsabilidad económica. La MIA, aunque coparticipada, persiste.
  • El Hospital General de Asturias. El Hospital de la responsabilidad política local. El primero que da un paso hacia delante en 1960 y, como un día, ahí se inició la Reconquista, en Oviedo se inicia la de la medicina hospitalaria española moderna que ahora no asombra a nadie porque forma parte de nuestro quehacer de cada día. El hospital tuvo incluso que crear un diccionario de términos inexistente en España: Supervisión, Departamento, Consejo de Administración, Estatuto, Reglamento, Instrucción Permanente, Equidad, Derechos de los pacientes,.En ese hospital se inicia el sistema MIR (programa de formación de médicos especialistas a través de vivencias y actuaciones supervisadas de tres a cinco años de duración mediante internado y residencia en el hospital), con rigor, el que ahora nos permite gozar de calidad médica en todas partes, la Enfermería estructurada, la Asistencia Social, la Psiquiatria integrada, la Rehabilitación, la Cirugía Vascular, el pago justo en función de los ingresos de los usuarios (equidad), el Órgano de Gobierno diferenciado (Órgano de Gestión de los Servicios Sanitarios Provinciales), el primer Reglamento y las Instrucciones Permanentes (Standing Orders) y un largo etcétera del que no son ajenos ni la dedicación plena y exclusiva de sus profesionales (por primera vez en España) ni la relevancia debida a los Departamentos administrativos (Personal, Contabilidad de Costos.) y tecnológicos (Mantenimiento, Audiovisuales, Informática; el primer curso de informática hospitalaria con IBM.
    Se incorporan, masivamente, médicos jóvenes procedentes de largas experiencias en todo el mundo, especialmente de los EEUU. 100% de Autopsias, Donación de sangre altruista, Control de Calidad (Conferencias Clinicopatológicas, de Mortalidad,.) En los créditos, no mencionaremos más que un solo nombre, el del Presidente de la Diputación, JOSÉ LÓPEZ MUÑÍZ.
    López Muñiz, con su inteligencia, formación y sensibilidad social, supo entender y atender al bien común, poniendo de su parte trabajo, esfuerzo, dedicación sin límites, voluntad y valentía, afrontando los riesgos necesarios y tensionando el “status quo” siempre que el bien de la idea del hospital lo requería, sin quitar un ápice de protagonismo al hospital mismo.
    Idea: el compromiso, el suyo propio, el de los Consejeros del hospital y de todo el personal que rápidamente tuvo el soporte del millón de asturianos cuyo bienestar movió el compromiso. Se habían superado las fuerzas del “status quo”.
    La significación social: ejemplo para cuantos políticos balbucean en sus decisiones, jamás salen a la palestra anonadados por el qué dirán y el consenso, y el hospital sufre. El “status quo” les puede: no son políticos. Y ejemplo para cuantos otros saben servir el bien común: son políticos.
    Para quien quiera profundizar, dos libros: el de MIGUEL SOMOVILLA de 1987: “Hospital General de Asturias. Crónica de un cuarto de siglo (1961-1986)” y el de JOSÉ GARCÍA GONZÁLEZ de 2011: “La implantación del Hospital moderno en España. El Hospital General de Asturias: una referencia imprescindible.”
  • El Hospital General de Catalunya. El Hospital de la Sociedad Civil libre. Otro ejemplo que merece destacarse, este, el de la acción social directa, el compromiso de la sociedad sensible.
    100.000 catalanes deciden en un momento dado (1973) crear un buen hospital respondiendo a la llamada de un grupo reducido de líderes encabezados por LEONCI DOMENECH CLOSAS, recuérdese, un “Hombre Bueno de la Ciudad” en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (vide supra). El Hospital se inaugura en 1983.
    Es el primer hospital en ser acreditado por la Joint Commission en España. Su arquitectura, modélica, todavía no la ha superado nadie; es una estricta adaptación a la lógica, al proyecto funcional y a la organización sin perder flexibilidad. Se pudo desarrollar sin ninguna constricción, con helipad (helicopter landing pad) própio y estación de ferrocarril. Se halla en Sant Cugat del Vallés.
    El hospital consigue muy altos niveles de calidad, médicos, de enfermería y asistenciales. Pero por encima de todo está el COMPROMISO de toda su estructura humana: del más modesto al Presidente.
    La paradoja: el hospital dispone de la más avanzada Radioterapia, que ofrece a la Seguridad Social, transferida del momento(1988) que rehúsa usarla, mientras sus propios enfermos, que la requieren, no puede acceder a ella ni a otra del mismo nivel, que no existe. Ocurre igual con otras Especialidades médicas. También la Sanidad del momento anuncia que nunca concertará con el hospital. (Ver hemerotecas). Es el Hospital de la Sociedad Civil, como ninguna otra Institución sin fin de lucro: 100.000 partícipes. No obstante la “sociedad civil” es constantemente invocada como elemento definitorio de un ideario que teóricamente inspira al Gobierno de esa época. Paradojas que alguien, un día, aclarará.
    La idea: Crear calidad y cuando posible, paradigmática, en un ambiente sanitariamente enrarecido, mediante el esfuerzo individual de un gran colectivo libre.
    La significación social: Cuando la sociedad civil siente un problema, se moviliza y sabe encontrar la solución.
    A los políticos de inteligencia escasa esto no les gusta, quieren ser ellos los únicos protagonistas. Hasta que un día descubren que el poder no radica en ellos si no, precisamente en el pueblo del que esa Sociedad Civil es expresión; acostumbra a ser tarde, o a veces peor, nunca. Luego, afortunadamente, hay los otros, los que se preocupan de la calidad y las isócronas y extienden la salud a todos.

En estos Principios y BASES recordemos lo esencial desarrollado en los 14 artículos precedentes:

  • Que los hospitales de cualquier titularidad sean accesibles a todo el mundo. Encierran un bien que no puede ser discriminatorio ni excluyente del uso común.
  • Que el quehacer de quienes los sirven no sea privativo de nadie y sí compartido por las profesiones sanitarias y cuantas otras, menos visibles, hacen posible el milagro de la curación y rehabilitación. Lo mismo para la investigación y la enseñanza.
  • Que el compromiso, con su llamada interna, sea el motor del milagro.
  • Que el sujeto paciente, ciudadano enfermo o necesitado de asistencia, sea el centro y objetivo del sistema con su personalidad e intimidad respetada.
  • Que la medicina que en ellos se practica y la industria que la sirve, admita sus límites y se abra al universo de quienes saben más y pueden contribuir y que estos no se alejen del hospital.
  • Que los políticos entiendan que el bien general es su quehacer. Quehacer que está por encima del hospital y que ayuden, no enreden en él.
  • He invocado por dos veces la palabra “milagro” para señalar la parte de la que no sabemos el por qué, que es mayor de la que sí sabemos. Una llamada a la investigación.

Veamos si podemos señalar algunos postulados útiles. En la segunda parte.

 

Carles Soler-Durall, Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale).

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