Ética y Estética

He aquí dos conceptos complementarios que confluyen en la AXIOLOGIA. No son conceptos de ahora y  se remontan  a siglos antes que los griegos y romanos pusieran orden y que R.S. Hartman los cuantificara y convirtiera en ciencia  para una utilidad y comprensión modernas. Las referencias serias son infinitas y entre  nosotros, Victoria Camps, que no hace sino decir mejor lo que ahora balbucearemos.

¿Por qué traigo ahora esto a La Columna, que no es un destilado filosófico y sí una columna de libertad? Quizás porque los hechos con que nos confrontan cada día los medios de comunicación o de transcripción real de lo que ocurre en nuestro entorno público, nos estimulan.

Vivimos en un mundo de disparates “made in Spain” que no se ven, con tanta frecuencia, en el resto del mundo civilizado.  Entre el cerebro y la palabra fallan filtros y, para decir que dicen la verdad, les sale decir que es una simulación, niegan rotundamente que algo no es cierto para que, con la velocidad del rayo, cuando todavía resuena la mentira, los jueces dictaminen que sí es cierto, y todo con la cara imperturbable y la sonrisa aquiescente de sus congéneres en el sagrado foro público.  No digamos nada de lo que se revuelve en la conciencia social cuando los más opacos, central y periféricamente, quieren liderar un proceso promulgador de TRANSPARENCIA, un minicomponente de la ética.

De la ética y estética de nuestro entorno se deriva la confianza y sin confianza nadie debiera ser elegido.

La vida, ya larga, me ha llevado a amistades íntimas y aún familiares, con Abogados del Estado y me conozco sus reacciones y planteamientos, siempre inspirados en la juridicidad y cuando necesario, en el Derecho Romano al que aludía en el primer párrafo, lo que enlaza con la Ética de la que hablaremos un poco.  Me resisto a creer que hoy se regalen títulos de tan alto nivel como los de la Abogacía del Estado, pero lo parece.

Todas estas transgresiones verbales, sociales y culturales no ayudan en nada a la “marca España” en la que se quiere basar nuestro prestigio internacional. Otra desconexión en los recónditos espacios intraneuronales y sinápticos de quienes invocan la marca.  La España real es viva, irredenta, rebelde e innovadora, con una potencialidad que pronto, nuestros jóvenes convertirán en acto y va por otros caminos.  Lo otro es una España residual en extinción.

Pero el motivo del presente artículo no es afrontar trascendencias, sino hablar de la calidad Ética y la Estética que traslucen algunos, demasiados, de nuestros prohombres.

Ética requiere reflexión y argumentación y se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad… Estética es el estudio de la esencia y la percepción de la belleza… Ambos términos, ética y estética, dan lugar a una combinatoria casi infinita de interpretaciones. Por esto hay tantos filósofos estudiosos del tema. Con harta frecuencia se invoca los “valores” que residen en el imaginario indefinido de quien los invoca sin que jamás los defina.

Un cristiano te dirá que los “valores” son las “virtudes”.  Y cuando, formalmente, las Comisiones de Comunicación de los Episcopados español y portugués, esta semana (1ª de Junio de 2013) en La Seu d’Urgell, comunican que los criterios éticos de la comunicación han de ser: la autenticidad, el respeto a los demás, el bien común y el amor al prójimo, sí definen valores que son los mismos e invariables, desde Cristo, para los cristianos.  Pero, y simultáneamente, el episcopado español, que no parece haber estado en esas Comisiones, se expresa negando todos estos “valores”, cada día, desde su órgano central de comunicación moderna: 13TV.  Y ha tenido que  ser un claretiano,  Màximo Muñoz, quien denuncie la incongruencia, como otro claretiano, Pere Casaldáliga, se  juega  cada día, la vida, defendiendo los mismos “valores” de la Seu d’Urgell. Recordemos sus “valores”: LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR.  Aquella esquizofrenia tan visible en la jerarquía religiosa es paralela a la que hemos denunciado en la jerarquía política. La fe, concebida como creencia sin pruebas ni temor a equivocarse, incide en todo esto: si la fe es un compromiso con uno mismo refuerza el proceso ético, si no, pertenece  a las religiones.  Las Comisiones reunidas en La Seu d’Urgell se expresaron en la vertiente ética de la conducta reforzada por su fe. El proceso inverso.

No basta con ser honesto (ética), hay que comportarse (estética). Con variantes, este “slogan” se repite constantemente. A mí me gusta más el comportamiento que la apariencia. Un claro ejemplo de conducta anti-estética vivida es colocar como Consejero de un Gobierno con control sobre un sector público a un Consejero del mismo sector privado y, si luego se comprueba que su conducta favorece un sector y perjudica al otro, sumaríamos a lo anti-estético lo anti-ético.

En el compromiso profesional se entremezclan la ética y la estética, y no puedo resistirme a invocar a Tere Solà Tey en su carta a La Vanguardia, que reproduzco en un artículo en que elaboro sobre las bases éticas del compromiso profesional sanitario, que es el que más me interesa. (El Compromiso)

Tere Solà, por vivencia propia, sintetiza los valores éticos de un Hospital, el de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, como otras Teres nos podrían decir lo mismo de los otros hospitales.  Y traigo esto a colación, no porque encaje en mi discurso pensado para ti, querido lector, que también, sino para hacer una llamada urgente a cuantos hoy (08/06/2013), Canónigos, Concejales, Jueces, Gestores públicos, Patronato y Sindicatos, están inmersos en las tribulaciones del “hospital que cura” que no merece este trato.  Que, por favor, lean a Tere Solà Tey y sabrán qué es lo que tienen entre manos si no les había llegado por otra fuente.  Esos son los valores morales, ética y estética de ese Hospital, no es seguro que muchos otros los compartan;  son seiscientos años de historia y cuarenta de compromiso mantenido y cualquier otro contexto definitorio que tengan los miembros de los grupos que acabo de resaltar en negritas, no les va a servir, no nos va a servir a los ciudadanos, para que se afronte correctamente la problemática del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Piensen que todo lo que nos dice Tere Solà lo hacen hombres y mujeres, entre el dolor, transmitiendo un mensaje centenario y en sus reclamaciones  hay que ver el compromiso inherente.

Para poner orden mental y no caer en el desánimo aconsejo seguir a Santiago Carbó: La España sorpresiva: www.twitter.com/scarboval

POST SCRIPTUM

Acaba  de aparecer en los medios (12/06/2013) que la MIA ha decidido disponer de patrimonio para ayudar al Hospital de la Santa Creu i Sant Pau  a salir del atolladero económico en que se encuentra.  Ahora solo falta que quienes conforman y controlan el presupuesto del Hospital como instrumento de curación, no permitan que esa situación se repita.

Sobre nosotros

Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale)... saber más')

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  1. […] su valor si se aplica a los agentes determinantes del Hospital De la Santa Creu i Sant Pau (Ver: Ética y Estética) máxime cuando el pensamiento es de un filósofo existencialista cristiano. El temor es que muchos […]

  2. […] y en gran parte,  por los sistemas políticos y por los valores de sus representantes (Ver: Etica y Estética). Aquí se trata de prevenir. Salud Pública, concebida así, aparece tardíamente en la historia […]

  3. […] que añadir a lo ya publicado: Reglas para poderse presentar a unas elecciones, La Política, Ética y Estética, y Mentirosos […]

  4. […] que añadir a lo ya publicado: Reglas para poderse presentar a unas elecciones, La Política, Ética y Estética, Mentirosos abstenerse y Vertebrar […]

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