El impacto de las nuevas tecnologías en el funcionamiento y diseño hospitalario.

Quien haya vivido los hospitales de hace 20 años y los de hoy, sabe, de sobras, cuales han sido los cambios que resumiré en los siguientes puntos:
-los entornos
-la informatización
-los equipamientos
-la formación del personal
-el acceso directo del paciente y la medicina personalizada
Los entornos
Los pacientes de antes, (hace poco más de una década), acudían, en sillas de ruedas, en camilla o a pié, al lugar donde se les aplicaría una prueba diagnóstica o tratamiento y se encontraban con el especialista y sus ayudantes en un ambiente centrado en el aparato que iba a usar. Hoy, el entorno se adapta, con mobiliario especialmente diseñado, fragmentando con ambiente propio, los pasos necesarios para su labor. El lugar, por ejemplo, donde guarda los equipos estériles, carga las jeringas, etc., está diferenciado de donde los usará y de donde los dejará después, donde otra persona seguirá el proceso de los materiales. Los equipos, a su vez, requieren un entorno propio. Todo esto crea entornos propios no compartibles.
La informatización.
Su impacto ha sido explosivo. El médico de hace 20 años se encontraría perdido en el hospital de hoy. Lo que captan unos puede ser transferido a otros alejados de los equipos de captación. Todo sin soporte papel, almacenado en una memoria indeleble y accesible desde cualquier lugar. Las radiografías se envían a kilómetros de distancia sin pérdida de calidad.
Los equipamientos
También los médicos y técnicos ven su labor simplificada con equipos robotizados y provistos de inteligencia artificial.
La formación del personal
Todo lo anterior exige al personal, de cualquier nivel, procesos de formación constantes. Las nuevas máquinas, pensadas para facilitarle la labor, conllevan un software que hay que aprender. Este aprendizaje en ocasiones supone viajes a los Centros de producción o a otros Centros que ya disponen de él. Cuesta imaginar que alguien en los equipos de personal se ausente por cinco años y pueda regresar sin tener que adaptarse a un mundo que la industria ha transformado.

El acceso directo del paciente y la medicina personalizada.
Es una tecnología que está apareciendo con ímpeto y es cada día más importante. Hoy una persona en su domicilio puede practicar con facilidad pruebas que antes requerían su presencia en el hospital y reclamaban horas de trabajo al bioquímico especializado. Insertando una tirita en un aparato autoanalizador especial, y una gota de sangre obtenida sin dolor, tiene, en segundos, su glicemia, el control de sus anticoagulantes, etc. etc. El envío de información (monitorización constantes vitales, funcionamiento cardíaco, etc.) desde un dispositivo ad hoc, permite el seguimiento de los pacientes a distancia. El hospital extiende sus fronteras y se internacionaliza.
Por último y más reciente es la llamada “gene-centered biomedicine” que permite diseñar los tratamientos en relación con las características genéticas tanto del paciente como de su tumor, en caso del paciente neoplásico. Adaptando el perfil genético del tumor y del paciente a la terapéutica más adecuada. Son una adición al resto de procedimientos diagnósticos que, sin olvidar los de base empírica y teórica, ayudan a personalizar el pronóstico y tratamiento de los pacientes.

Publicado en: Hospitales

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