El Hospital de mañana o La Medicina de mañana

(a propósito de una conferencia en Real Academia de Medicina, Junio, 2017)

Hace unos años, desde Asturias (1960), tratamos de poner en marcha lo que correspondía a un hospital de aquella época, en resumen: un hospital civil, arraigado socialmente, departamentalizado (con unos Estatutos, un Reglamento y unas Instrucciones Permanentes), con profesionales del máximo nivel (la mayoría procedentes de los mejores hospitales del mundo), que cumpliera con los dictados de la Joint Commission on Accreditation of Hospitals y por tanto apto para la enseñanza.

Una docencia de todo tipo: Enfermería, Asistencia Social, Tecnologías y con un Programa MIR que nació allí, por lo que hace referencia a España, 16 años antes de que, una feliz coyuntura protagonizada por Frank Vilardell, José Mª Segovia, Diego Figuera y Vicente Rojo, consiguiesen estructurarlo oficialmente. El Programa que ha hecho a España adelantada en la asistencia médica especializada de calidad, en todo el mundo.

Después de 50 años, es evidente que han pasado muchas cosas, pero nos empeñamos en gestionar como si nada hubiese pasado.

En esta breve nota diré cómo yo veo, ahora, y como pienso que debiera ser el hospital del futuro, pero empezando rápido, hoy mismo.

Tres son los ejes de este hospital de mañana cómo yo los veo:

  1. El clásico con variaciones.
  2. Su extensión al entorno social.
  3. Su conexión con el mundo.

1. El clásico con variaciones.

Seria, arquitectónicamente, muy parecido al actual. No son previsibles variaciones en la Unidades de Enfermería, quizás debieran disminuir cuantitativamente, ya que cada vez son más relevantes las actividades que se realizan en un solo día y las extra hospitalarias.  En ciertas áreas de servicios complementarios, la arquitectura debiera ser flexible con mamparas o tabiques móviles realizado por el servicio de mantenimiento del propio hospital, para adaptarse a nuevas máquinas y funciones.  Casi todas las nuevas tecnologías, (prótesis 3D de tráquea, cirugía endoscópica. anticuerpos monoclonales, etc.) tienen, “in situ” o a nivel laboratorio, exigencias que reclaman aquella flexibilidad.

Pero, lo más importante es, como el Presidente de Francia, Emmanuel Macron,  acaba de hacer, al integrar  “el estado de urgencia al derecho ordinario”, que los servicios de urgencias hospitalarios, adapten su capacidad de respuesta a cargas de trabajo derivadas de actos terroristas para atender cargas bruscas de trabajo.

2. Su extensión al entorno social.

El hospital de hoy atiende a los pacientes que le llegan de sus servicios de urgencias o consultas externas, los da de alta  y, en general, se despreocupa de ellos. Esto no debiera seguir siendo así. A sus 500 o 1.000 camas, las envuelven 300 0 400.000 personas que han sido o serán sus clientes. Hoy hay medios para mantener un contacto permanente con ellos.

Pequeños artefactos captadores (brazaletes o relojes especiales), vía smartphones, pueden enviar señales significativas al área de seguimiento del hospital o  al CAP correspondiente. Algunos de estos parámetros, por vía directa o trans-cutaneamente, son ya realidades actuales (saturación de oxígeno, presión parcial de oxígeno o CO2, ECG para control de isquémias o arritmias, control de marcapasos, glucémia, bilirrubina,…) esto irá a más y con más precisión.  Todo esto, informatizado, puede dar señales de alarma y debiera provocar una respuesta asistencial adecuada. El Massachussetts Institute o Technology (MIT) con estudiantes de la Harvard Medical School, están desarrollando un proyecto llamado DermalAbys, que consiste en un tatuaje en la piel que cambia de color según los niveles de pH, glucosa y sodio en sangre por medio de unos biosensores incorporados a la tinta del tatuaje. Esto es solo el principio.

Otro es el Taconic System que, bajo el slogan: “take control, live healthy”, se te controla a ti y a toda la familia: presión sanguínea, glucemia, índice de masa corporal, , peso, colesterol, control de medicaciones, información estadística, etc.

Este constante “feed back” entre paciente o simple ciudadano y el instrumento de supervisión (hospital o CAP), ha de dar magníficos resultados. También hay que decir que esta información mal interpretada o utilizada con fines paramédicos, supone graves riesgos.

Así pues, el paciente hoy, no es un individuo aislado, hay que atender también a su entorno, que influye sobre él como él influye en su entorno, a veces gravemente.

Señal DermalAbys

Imagen de una señal DermalAbys

3. La conexión con el mundo.

He aquí, quizás, los más importante que quería decir.

No lo puedo decir en pocas palabras pero propongo al lector un pequeño juego.

¿Qué le parecería que el caso clínico que tiene entre manos, pudiera compararlo con otros de evolución parecida?  ¿No unos cuantos sino miles o quizás millones?

Todo esto, protocolizado como su propio caso: edad, sexo, antecedentes, evolución, tratamiento, resultados, etc., etc., fragmentado de tal manera que permitiera establecer una comparación con su propio caso, con el fragmento o porción que correspondiera. Y, naturalmente, que los individuos que formen parte del grupo de comparación, procediesen de hospitales estandarizados, acreditados y que su caso se incorporara al grupo de la comparación. Es decir, una auditoria constante de su trabajo.

Y todo esto con identidad, privacidad, sin posibilidad de que nadie modifique el mensaje original, compartido e inmutable, distribuido mundialmente, sin intermediarios, es decir: una tecnología para dar confianza, dicen que esto es lo más importante que jamás haya pasado en la historia,  en lo que concierne a la información. Seguro que todos diríais que sí a esta tecnología. Pues bien, esta tecnología existe y tiene un nombre, se llama BLOCKCHAIN.

Podríamos añadirle unos cuantos ingredientes más, que  la hace todavía más universal, lo veremos.

El protocolo blockchain (cadena de bloques), se aplica ya en muchos ámbitos (finanzas, transporte, democracia basada en votos, origen de los alimentos, actos notariales y públicos, etc.) y empieza a aplicarse en procedimientos médicos.

Para referirnos solo al modelo Satoshi Nakamoto, la nueva plataforma permite combinar registros digitales sobre casi cualquier cosa, en tiempo real.

El bitcoin o cualquier otra moneda digital, se basa precisamente en transacciones registradas en una cadena de blocks: blockchain.

Para añadir unos cuantos atributos más, el blockchain es una información:

  • Distribuida
  • Pública
  • Encriptada, con claves públicas y privadas en lugar de los sistemas de dos passwords de las cajas fuertes
  • Con registro informático global
  • Es una Internet de todo con registro de todo con computación digital
  • Garantiza la transparencia y responsabilidad de los políticos
  • Liga unos hechos con los anteriores y con los sucesivos (chain)
  • Y…da confianza

Y, ¿cómo liga esto con la Medicina y los Hospitales?

Tdo aquello que da confianza, que es el resultado final de blockchain, nos hace ver las cosas con certidumbre. Una certidumbre que difícilmente obtendríamos de otra manera.

Es la aspiración de la moderna medicina (La Medicina basada en hechos).

Recuerden, los lectores que tengan una cierta edad, las tres preguntas con que el Prof. Giménez Díaz, nos enseñaba a empezar una Historia Clínica:

¿Qué le pasa?

¿Desde cuándo?

¿A qué lo atribuye?

Con esto, una concienzuda exploración física, los datos biométricos y bioquímicos y las imágenes, ya se podía establecer un diagnóstico y un tratamiento, peo nunca se habría podido saber qué habría pasado si se hubiera procedido de otra manera. Es la medicina hasta hoy. Los diferentes blocks no están encadenados, jamás podemos saber, con certeza, si el subsiguiente es consecuencia y está ligado al anterior. Le falta el protocolo blockchain.

Esto es lo que quería decir: dar al hecho asistencial una certeza creadora de confianza. En definitiva: el Hospital, la Medicina de mañana.

Para cuantos esta charla les haya interesado al extremo de querer saber más, les recomiendo: La revolución blockchain, de Don y Alex Tapscott. Ediciones Deusto 2017.

Sobre nosotros

Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale)... saber más')

Publicado en: Hospitales

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