El compromiso

El compromiso

Principios

Para la Escuela de Enfermeras del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, de Barcelona, Josep Mª Subirachs, creó este símbolo sincrético que usaremos como viñeta de este artículo. Es la insignia de sus enfermeras y simboliza, la Escuela (E), el Hospital (H), la Enfermera (Infermera en catalán) (I), la Cruz y la P de Pablo. Los valores en que basar su compromiso. Sincrético porque se concentra en esos valores pero digamos de entrada que es en el pensamiento diferenciado por donde transcurre el compromiso y también que no tratamos de compromisos contractuales, propios del derecho, sino de la entrega de nuestras capacidades para ejecutar todo aquello que se nos ha confiado.

Bases
  • Las profesiones sanitarias se basan en el compromiso que una persona adquiere ante sí misma, por razones vocacionales, para servir lo mejor posible a las personas objeto de su profesión.
  • No rehúyo decir que las profesiones que más tengo in mente al escribir esto son medicina y enfermería. Pero lo que diré alcanza igual a otras profesiones por alejadas que estén del sujeto paciente de la asistencia.
  • En Montreal, en 1980, se celebró un Congreso Internacional sobre “Systems Science in Healthcare” en que los mejicanos José Huerta Ibarra y Concepción Hernández Rodríguez, presentaron una ponencia importante. En esa Ponencia y otras del mismo Congreso, se sentaron las bases racionales y filosóficas de lo que luego ha impregnado el lenguaje que ahora nos gusta tanto usar: “patient oriented”, “problem oriented”, “objective oriented” etc. Era el fin del pensamiento sincrético para desembocar en el pensamiento diferenciado. Todo claro, afrontado filosóficamente; al médico y a la enfermera hay que identificarlos como los “resolutores”. En realidad se orientan a resolver problemas. Para entender bien el compromiso, creo útil un intento de síntesis.
  • El “sincretismo” es una forma de percepción homogénea, global e indiferenciada en la que coexiste lo irracional con lo racional. En cierto modo los dogmas de fe con el análisis intelectual. Nuestra Medicina ha funcionado y aunque cada vez menos, sigue funcionando, en base a verdades que hemos creído, unas de fuera y otras creadas por nuestro cerebro en nosotros mismos y además, inspiraciones. Este es el concepto que no rechazo al 100 por 100, ni es rechazable ya que las inspiraciones, que pertenecerían a lo irracional, siguen siendo fundamentales. Véase solo la palabra subrayada entorno a la que parece que ahora gira todo. Antes, lo que te decían el Maestro y los libros se iba acumulando en tu memoria como verdades que aplicábamos con fe a las situaciones reales. Estas mismas situaciones reales se trataba de encajarlas en una estructura de la Patología de compartimentos. Todo sencillo, descubierto el compartimento en que encajar la enfermedad según nuestros propios conocimientos, también compartimentados, se encajaba con el compartimento terapéutico que también teníamos preparado. Con gran frecuencia se veía que el mosaico no encajaba, el sincretismo no funcionaba.
  • El “sincretismo” coloca al “resolutor” en una posición aparentemente invulnerable, conocedor de la verdad, manejando absolutos y certezas, fundamentando valores y explicando las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Algunas cosas han cambiado pero en otras simplemente hemos cambiado global por holístico. No descartemos lo irracional porque en ello está la ignorancia que ha de estimular nuestro futuro conocimiento.
  • En el “pensamiento diferenciado” están el estadio “científico disciplinario” y el “científico sistémico” pilares del pensamiento diferenciado. Desde este pensamiento, un problema, no es un obstáculo ni un conflicto desagradable (fisiognómicamente desagradable, dicen Huerta y Hernández). El pensamiento diferenciado se compone de conceptos, juicios y razonamientos, pretende ser objetivo, es perfectible, heterogéneo, holista y diferenciado. Se trata de asumir una disposición objetiva para enfrentar los problemas, nos coloca en un estado de alerta y nos dispone a superar aporías (dificultades en el camino), contradicciones y paradojas irresolubles para convertirlas en dificultades lógicas. A René Descartes (s.XVII) le habrían encantado esos matices. Él, que relativiza la sabiduría y dice: “Daría todo lo que se por la mitad de lo que ignoro” o “Abrigamos una multitud de prejuicios si no nos decidimos a dudar, alguna vez, de todas las cosas en que encontremos la menos sospecha de incertidumbre“. Renatus Cartesius, como fue bautizado, define magistralmente el compromiso: “El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interior, que es la más dulce de las pasiones.”
  • Los mencionados autores trazan el itinerario por donde transcurre el pensamiento diferenciado, veámoslo:
  1. Identificación de la perspectiva del planteamiento del problema.
  2. Tomar toda manifestación del problema como mero enunciado.
  3. Tratar de determinar si es una queja, un síntoma, una necesidad o un problema.
  4. Si es una necesidad que puede ser: sentida, expresada, normativa o satisfecha: clasificarla dentro de la categoría correspondiente.
  5. Si es un problema: ubicarlo en el discurso directivo (conocimiento cambiante).
  6. Finalmente, tratar de determinar si se trata de atención a un medio o a un fin.
  • Es casi imposible no entender que lo dicho está en la base del quehacer asistencial moderno, actual y diario. No solo en el de los médicos y enfermeras sino en cuantos tienen por objeto la salud. Salta a la vista que quienes diseñaron la Directiva de Bolonia, tenían también todos estos conceptos in mente.
  • El compromiso conjuga tres cosas, por una parte la educación y el conocimiento, por otra el pensamiento diferenciado o método y finalmente la actitud de servicio que pone en juego todas nuestras capacidades a beneficio de un ser humano concreto distinto de otro.
Instrumentos

Toda persona en Sociedad tiene compromisos; la mayoría entiende como tales los escritos en un contrato. Contrato de inquilinato, contrato de hipoteca, contrato de trabajo. Y la mayoría también cree que el cumplimiento estricto del contrato, ya vale. Aquí hablamos de otro compromiso, el que no se puede escribir porque nadie puede describir como ha de ser la mirada tranquilizadora, la substitución del solipsismo por la alteridad, la transmisión gestual, la palabra justa, la complicidad que da confianza, etc., en el lado humanista. En el lado científico- técnico la lista sería infinita, solo la reflexión “esto no lo se” o “no estoy seguro” desencadena una serie de actuaciones, en el comprometido, incatalogables. Son el COMPROMISO profesional del sanitario. Quizás tenga interés sugerir algunos componentes de ese compromiso.

  • Debiéramos distinguir entre el compromiso contractual que tiene un valor y el compromiso vital. Las profesiones sanitarias funcionan por el vital. Jamás molestarían ni pondrían en peligro el objeto de su profesión por cuestiones contractuales. Los que funcionan por el sistema contractual, en ocasiones extremas, recurren a forzar actitudes molestas y hasta peligrosas para los usuarios. El profesional sanitario se detiene ante algo que pueda ser lesivo para los pacientes, se sacrifica, y esto tampoco es justo. La responsabilidad recae en quienes, en ocasiones, intentan abusar del compromiso vital a beneficio del contractual.
  • En el cumplimiento de sus obligaciones, el comprometido, siempre da más de lo esperado. Unos ejemplos:
    • El horario es una referencia laxa y cancela compromisos personales sin dramatismos.
    • Nunca funciona por mínimos.
    • Entiende como misión procurar un ambiente amable de buenas relaciones.
    • El comprometido excluye la pereza, la comodidad o el egoísmo.

    Y.un sinfín de otras cualidades que la imaginación de cada lector puede añadir.

  • El compromiso profesional del sanitario le lleva a la constante reflexión: ¿estoy dando el máximo por la persona a mi cuidado? Pregunta que no tiene más respuesta que la constante actualización profesional. Uno de los ingredientes del pensamiento diferenciado.

Para terminar y en cierto modo aligerar las profundidades del pensamiento diferenciado, no puedo resistirme a reproducir una carta abierta al periódico local “La Vanguardia” de Barcelona de Tere Solà Tey de Sabadell, publicada en Enero de este año 2011.

07/01/2011
Carta oberta a l’Hospital de Sant Pau – La Vanguardia.

Carta abierta al hospital de Sant Pau
04/01/2011
Tere Solà Tey
Sabadell

He estado ingresada unos días, justo antes de Navidad, en el nuevo Hospital de Sant Pau de Barcelona. ¿Qué he visto en el Hospital de Sant Pau?
He visto un hospital moderno y funcional, donde tienes la impresión de que la maquinaria funciona a la perfección.
He visto un equipo donde todos -personal médico, de enfermería, auxiliar y resto de personal-, son de un nivel excepcional.
He visto vocación, eficacia y orgullo de todo el personal por trabajar en este gran hospital.
He visto cómo se dispensa una ayuda integral a cada enfermo.
He visto cómo una mujer anciana, sola y completamente demente, era tratada como una auténtica princesa.
He visto tratar a la gente anciana con dignidad, sin compasión empalagosa ni trato infantil.
He visto cómo todo el equipo humano sitúa a cada enfermo en su punto justo de flotación para que puedan aplicar mecanismos de autoayuda.
¿Qué se respira en el hospital de Sant Pau? En el hospital se respira luz, energía y fuerza que te ayuda a recuperarte. Es fácil, sólo tienes que confiar en él y dejarte llevar.
A pesar de las largas esperas en Urgencias y a pesar de que la gente hace cola en los pasillos, finalmente todos son atendidos, bien atendidos. Cuando ya estás dentro, todo funciona a la perfección. Un engranaje perfecto.
A pesar de los problemas laborales que pueda tener el personal, en ningún momento te hacen partícipe de ellos.
Por fin he encontrado un lugar donde la dignidad humana queda totalmente preservada.
Me he dado cuenta de que en el ámbito hospitalario nos beneficiamos de prestaciones excelentes cuando las necesitamos y de que a veces no somos conscientes de ello. Creo que no debemos perder de vista todo lo que tenemos. Sinceramente, creo que disfrutamos de una calidad asistencial y médica que poca gente tiene a su alcance. Debemos sentirnos afortunados.
Salí del hospital de Sant Pau pocos días antes de Navidad. Gracias al magnífico equipo del hospital, que me “apedazó” y “reparó”, pude volver a casa. Por primera vez en mi vida las palabras Feliz Navidad se han llenado de significado.

Muchas gracias al Hospital de Sant Pau.

La autora de la carta, ha vivido el compromiso. Lo ha sentido, entendido y sabido expresar con sensibilidad culta. Magnífica traductora intérprete de los demás pacientes anónimos y sin denominación de origen. ¿Qué es? ¿Un compromiso sincrético como expresa Subirachs en el emblema de las enfermeras o un compromiso diferenciado, como explican Huerta y Hernández?
A los comprometidos con el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo desde 1401, pienso que nos gusta creer que ambas cosas.


 

Carles Soler-Durall, Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale).

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  1. […] En el compromiso profesional se entremezclan la ética y la estética y no puedo resistirme a invocar a Tere Solà Tey en su carta a La Vanguardia que reproduzco en un artículo en que elaboro sobre las bases éticas del compromiso profesional sanitario, que es el que más me interesa. (El Compromiso) […]

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