Diagnosis

Ficha técnica de diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer.

Diagnóstico. Reproduciremos y comentaremos sobre los 10 consejos que propone la Alzheimer Association (AA) de EEUU inmejorablemente asesorada.

Toda persona envejece, lo que mentalmente y físicamente se expresa en un constante equilibrio entre capacidades y habilidades que perdemos y capacidades y habilidades que ganamos. Este balance nos da una medida del envejecimiento real. No se ha trabajado suficientemente sobre este balance y consideramos necesario que alguien o alguna organización inteligente, lo haga. Lo importante es la descompensación, en aquello que va haciendo más difícil o llega a imposibilitar nuestra capacidad de pensar, de aportar originalidades útiles a los demás, nuestra vida social y hasta el reconocimiento de nuestro propio cuerpo.

Pero no nos engañemos, exagerando podríamos llegar a decir que envejecemos desde el momento de nacer. Cuantas personas no arrastran desde el nacimiento, déficits, que algunos de los signos de alerta que veremos a continuación sugieren y quedan compensados hasta aparecer socialmente como personas relevantes?

Algunos estudios revelan que el envejecimiento del hombre occidental actual, el que tiene un esperanza de vida al nacer, superior a los 75-80 años, empieza a partir de los 30 años. Pero en esta enfermedad todo es relativo y opinable. Con demasiada frecuencia como en el Alzheimer, tanto la clínica, como el resto de información, desorienta.

La Alzheimer Association norte-americana, se ha esforzado en señalar qué cosas debemos observar en nuestro entorno familiar o próximo para detectar prontamente la aparición de la EA en alguno de sus elementos. Lo fundamental es la repetición de algo que realmente distorsiona las actividades de la vida diaria familiar y social del paciente y no un hecho suelto si no queremos llenar la consulta de los geriatras innecesariamente.

Veámos las 10 alarmas o señales de advertencia de la AA.

  1. Cambios de memoria que dificultan la vida cotidiana. Especialmente de la información reciente, de fechas y eventos sociales,  familiares o profesionales.  Recuerdo a un Notario amigo cuya secretaria detectó antes que nadie el problema, al perder sobre su propia mesa de trabajo documentos que acababa de manejar. Él con su gracejo e ingenio peculiar se excusaba diciendo: “los papeles, a veces, parece que tengan piernas”.
    Entre las compensaciones tempranas están, el tomar notas sobre agendas o papelitos para recordar lo más banal.  Pero, una vez más, graduemos bien, esto mismo, incluso con uso frecuente de la asistencia del ordenador o el pda, también se da en personas super organizadas y se etiqueta como virtud; la distinción está en la importancia de lo que se registra en esos soportes.
    Lo esencial para el entorno que ha de observar la señal es comunicarlo con naturalidad al experto del mundo médico. Esta apostilla sirve para todos los puntos.
  2. Dificultad para planificar o resolver problemas.  O bien, planificado          algo, no saber seguir el plan. Por ejemplo tener que consultar, para seguir los pasos de una receta culinaria habitual, el recetario o libro de cocina. Dificultad para llevar las cuentas mensuales.  Procastinación, actitud errática,  levantarse para ir a hacer una cosa y encontrarse haciendo otra olvidando la primera.  Errores en las sumas y restas.  De algún modo las facilidades tecnológicas nos convierten a todos en EA. Quien sabe hacer una raíz cuadrada si con apretar un botón cualquier calculadora te la hace?
  3. Dificultad para desempeñar tareas habituales en las casa, en el trabajo o en el tiempo libre.  Sin confundir con lo habitual por la edad, programar un televisor o un aparato de microondas.  Tampoco confundir con la tecnofóbia de algunos o la incapacidad incluso exhibida con orgullo, para trabajos manuales tipo bricolage, etc.
  4. Desorientación de tiempo y lugar.  Esto llegará a ser síntoma principal avanzando el proceso. No saber donde están o como llegaron ahí. Al principio, que es lo que ahora interesa como señal de advertencia, es como un flash de desorientación.  Lo cuentan con naturalidad, “esta tarde al volver a casa no sabía, por un momento, por donde seguir” o un retraso sin saber por qué.   La desaparición de referentes urbanos, una estatua, un jardín, un edificio singular, son ciertos empeños urbanísticos en convertirnos a todos en EA, por fortuna los urbanistas inteligentes nos defienden.  Ahí sí que, si se suma el inicio de la enfermedad con la enfermedad social tendente al caos y alienación, es un martirio para los EA.
  5. Dificultad para comprender imágenes visuales y como los objetos se relacionan entre sí, uno al otro en el ambiente.   Muy relacionado con el punto anterior.
  6. Problemas en  el uso de las palabras habladas o escritas.  Dificultad en seguir o participar en reuniones con conversación viva. Pérdida del humor habitual en él. A nuestro amigo Gulie (ver PARKINSON) le pasaba exactamente lo mismo. Substituir el nombre de una cosa por su descripción: “quieres acercarme el jarrito de cristal con aceite dentro?”
  7. Colocación de objetos fuera del lugar habitual y no poder encontrarlos.  El proceso normal en esos casos es usar la capacidad trazadora. Es decir: qué hacia yo con ese objeto, de dónde lo saqué, para hacer qué con él, qué itinerario seguí, dónde lo llevaba, en qué momento me distrajeron, al final se encuentra fácilmente.  El EA pierde la memoria de lo inmediato.
  8. Disminución o falta de buen juicio.  Regalar dinero. Pérdida del sentido del valor de las cosas. Proclive a creerse a los timadores.  Descuido en la higiene y presentación personal.
  9. Cambios de humor o personalidad.  Sospechan, se deprimen, muestran temor o ansiedad, se enojan fácilmente,  recelan.  Todo esto en especial, fuera de su ambiente habitual.
  10. Perdida de iniciativa para tomar parte en el trabajo o actividades sociales incluso las lúdicas.  Incluso en el fútbol, si eran forofos, no prevén las consecuencias de las jugadas, no entienden el papel de cada jugador.

C. Soler-Durall, M.D., Dr.P.H. (31/08/2009)

Sobre nosotros

Doctor en Medicina (Universidades de Madrid y Barcelona) y Doctor en Salud Pública (Universidad de Yale)... saber más')

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